El Colombiano ha descrito un Urabá agroindustrial que, además del banano, cultiva miles de hectáreas de maracuyá (en el orden de 5.000 ha en el panorama presentado por ese especial), sumadas a cacao, piña y palma. Esa cifra sitúa a la región no solo como potencia bananera, sino como proveedor de frutas ácidas aromáticas para industria.
Por qué lo buscan las bebidas
El maracuyá (Passiflora edulis y afines comerciales) se valora por acidez vibrante y perfil aromático intenso, atributos que jugueras, néctares, cervecerías artesanales y pastelería industrial buscan estandarizar. En fresco o como pulpa, la fruta permite formulaciones con identidad tropical clara.
- Aplicaciones: jugos, néctares, salsas agridulces, heladería y sabores.
- Formato B2B: fresco calibrado o pulpa con trazabilidad de origen.
- Ventaja regional: consolidación logística en el Golfo de Urabá hacia mercados externos.
Visión de territorio: acidez con mapa
Un Urabá próspero no se agota en un solo cultivo. El maracuyá es prueba de amplitud: clima, productores dispuestos a diversificar y una narrativa exportadora que ya no cabe en una sola etiqueta. Para I+D internacional, eso significa un origen capaz de conversar en varios lenguajes de sabor.





